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La Constitución Argentina, al señalar las condiciones que se requieren para ser elegido Presidente de la Nación, exige la de pertenecer a la Comunión Católica Apostólica Romana. Esta exigencia, que ha sido muy discutida, tiene, sin embargo, a mi juicio, un claro sentido que armoniza con la obligación, también constitucional, de sostener ese culto y no es de modo alguno incompatible con el derecho igualmente reconocido de la libertad de cultos.
Ahora bien- y a esta conclusión van encaminadas mis anteriores palabras- el hecho de que la Iglesia no tenga que entender en la gobernación del estado, es decir que mantenga la división de potestades, no significa que el estado tenga que prescindir de la Iglesia. Esa no prescindencia, esa obligación de sostener el culto católico y de que el Presidente pertenezca al culto católico, constituye unas de las mas encomiables previsiones de nuestra carta magna, porque quienes la sancionaron, pese al amplio criterio liberal en que se inspiraron y que se refleja en todas sus normas, no pudieron desconocer que la gobernación de los pueblos se ha de basar en normas de moral y que las normas de moral tienen su origen y fundamento en preceptos religiosos.
Declaro, pues que mi fe católica me pone dentro de la exigencia constitucional Quiero también señalar que siempre he deseado inspirarme en las enseñanzas de Cristo. Conviene destacar esa dualidad, porque al igual que no todos los que se llaman demócratas, lo son en efecto, no todos los que se llaman católicos se inspiran en las doctrinas cristianas. La hora de los pueblos (La sinarquía).
El capitalismo y el comunismo soviético no son sino dos de ellas, aparentemente contrapuestas pero, en realidad de verdad, perfectamente unidas y coordinadas. Para comprobarlo, basta recordar 1939 cuando se aliaron para aniquilar a un tercero en discordia, representado entonces por Alemania e Italia.
Qué busca el peronismo? No intentamos ninguna manera de sustituir un hombre por el otro; si no un sistema por otro sistema. No buscamos el triunfo de un hombre o de otro sino el triunfo de una clase mayoritaria, y que conforma el pueblo argentino: la clase trabajadora. Y porque buscamos el poder, para esa clase mayoritaria es que debemos prevenirnos contra el posible “espíritu revolucionario” de la burguesía, para la burguesía la toma de poder significa el fin de su revolucion. para el proletariado-La clase trabajadora toda del país- la toma del poder es el principio de esta revolución que anhelamos, para el cambio total de las viejas y caducas estructuras demoliberales.
Evitar los errores llamados de “izquierda” o de “derecha” es un error de izquierda cuando se realiza una critica aguda, sin haberse realizado antes un análisis y sin tener los fundamentos de esa critica. Es un error de derecha cuando no se quiere ver ese error y cuando finalmente se lo ve, no se lo critica, no puede haber coexistencia con los errores.
Consejo Final Si realmente trabajamos por la liberación de la patria, si realmente comprendemos la enorme responsabilidad que ya pesa sobre nuestra juventud debemos insistir en todo lo señalado. Es fundamental que nuestros jóvenes comprendan que deben tener siempre presente en la lucha y en la preparación de la organización que: es imposible la coexistencia entre las clases oprimidas y opresoras. Nos hemos planteado la tarea fundamental de triunfar sobre los explotadores, aun si ellos están infiltrados en nuestro propio movimiento político.
