Perón, Peronismo y Peronistas



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Para ayudarnos a separar un poco los tantos....





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El derrocamiento del gobierno constitucional peronista en marzo de 1976, fue ejecutado por las manos ávidas de sangre y oro de los militares y civiles que conformaron el denominado Proceso de Reorganización Nacional.

Sin embargo, una vez más existió más allá de la escena, la acción de los círculos oligárquicos ligados al imperialismo, que comprendían con claridad meridiana que el ejercicio del poder por las grandes mayorías populares, más allá de las circunstancias puntuales, son siempre una amenaza para sus intereses económicos.

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A esa situación cabe agregarle la omisión de grandes sectores de la ciudadanía que retacearon su concurso a la defensa de sus intereses permanentes, que sólo pueden realizarse en el marco de la constitución y las leyes, y prestaron con su indiferencia o su beneplácito el sustento social que todo cuartelazo necesita.

Estos sectores de la población no lograron ver que dándole la espalda al gobierno constitucional, incubaban el huevo de la serpiente que acabaría con sus expectativas.

Supusieron que acababa la gestión más o menos criticable de Isabel Perón, cuando faltaban pocos meses para concluir su mandato, surgiría el curso de acción adecuado para subsanar nuestros males, cuya naturaleza estructural se alimenta precisasmente en la violación sistemática de la soberanía popular, única barrera capaz de detener la entrega y el sometimiento. Pisotear el mandato popular que detentaba el peronismo, fue una vez más un capitulo desgraciado en la historia argentina.

Al amparo de las circunstancias descriptas, se llevó adelante un proyecto ominoso.

A sangre y fuego se instauró un terrorismo fascista, que so pretexto de erradicar la violencia subversiva, arrasó la dirigencia del campo popular simultáneamente, doblegando toda resistencia eficaz al supremo objetivo que alentaban: La entrega del patrimonio nacional al poder financiero internacional, acabando con el ejercicio soberano de nuestra actividad industrial.

Así se endeudó el porvenir de varias generaciones de argentinos, transformando una economía de producción en otra meramente especulativa e importadora, alentada con los innumerables empréstitos usurarios que encadenaban el porvenir y aseguraban el vasallaje.

Se dilapidaron en este oscuro pasaje de nuestra existencia como nación, miles de millones de dólares, destinados a la entrega, el circo o la guerra, previo cobro de suculentas comisiones o coimas, que fueron a parar a cuentas bien numeradas y mejor resguardadas en algún blanco ultramarino, donde los generales y ministros del proceso acumulaban su piratesco botín.

Tarde aprendimos los argentinos que todo gobierno electo fue mejor, y que tan solo a través del tránsito initerrumpido del camino de la democracia, encontraremos nuestro desarrollo como hombres y como americanos del sur. De este modo, el devenir de los tiempos tamizará a los mejores dirigentes que materializarán el proyecto inconcluso de nuestra independencia, alentado por la gran mayoría de los argentinos, que alzarán las banderas caídas en la lucha y vicotriosos oirán “el ruido de rotas cadenas”.

Protto: “Perón, peronismo y peronistas”

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08:13 pm, by nttm